Uso masivo en los medios de comunicación

Siglas tengas que te cuadren un titular

Si el siglo XX fue conocido como el siglo de las siglas, al XXI ya podríamos empezar a llamarlo el siglo de las siglas de segunda generación, que en siglas quedaría algo así como SSSG. O mejor, para evitar connotaciones indebidas, el SS2G. Tal es el recorrido que han tomado las muchas vías en las que las viejas siglas han ido desembocando y su uso recrecido en los medios de comunicación. Siglas alfanuméricas: T4 para la Terminal 4 de Barajas, y T4S para su edificio satélite; G7 para el grupo de los siete países con más peso político y económico; B2B, de business-to-business, para las transacciones directas de empresa a empresa… Siglas o acrónimos a partir de nombres personales: AMLO para Antonio Manuel López Obrador; ZP o incluso ZetaPé para José Luis Rodríguez Zapatero… Siglas tan parecidas a otras que provocan errores en ocasiones chuscos, como veremos. Siglas y acrónimos marquetinianos…

ARSENIO ESCOLAR*

La nueva sopa de siglas ha seguido invadiendo los medios, especialmente la prensa impresa.

Aunque pasa por ser invento moderno, del siglo XX, lo cierto es que las siglas son mucho más antiguas. Los romanos ya las usaban. La más famosa, SPQR (Senatus Populusque Romanus). El Senado y el pueblo romano. En el Senado y en el pueblo residía la soberanía, luego SPQR era el emblema por antonomasia de Roma, casi equivalía a mencionar al Estado. Aparece además en todo tipo de soportes: documentos, monedas, obras públicas… Desde los últimos años de la República,todo estaba lleno de esas siglas. O más bien, de ese acrónimo, pues tomaba dos letras de la segunda de las palabras. No hay péplum (película de romanos) que se precie que no muestre una variada colección de SPQR, especialmente en los estandartes de las legiones.

Algunas siglas latinas aún las usamos hoy, y mucho. Dos ejemplos,ambos fúnebres; y uno de ellos dudoso. El RIP de las lápidas de los cementerios (Requiescat in pace, descanse en paz), invento muy temprano del latín eclesiástico.El dudoso es la palabra cadáver, que durante mucho tiempo se tuvo por acrónimo de Caro Data Vermibus (carne entregada a los gusanos). La mayoría de los lingüistas sostienen hoy que no es ese el origen del término, el cual, en realidad,vendría de la raíz latina cado(caer).

Un inciso, antes de que generemos alguna confusión terminológica. Una sigla es, según el DRAE (sigla –¿o acrónimo, por lo que ahora se verá?– de Diccionario de la Real Academia Española), la “abreviación gráfica formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja”. Un acrónimo, según la misma fuente, es la “sigla cuya configuración permite su pronunciación como una palabra”, y pone el propio DRAE el ejemplo de “ovni (objeto volador no identificado)” o también un “vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras…”, y entre los ejemplos cita sonar, que viene de “so(und) n(avigation) a(nd) r(anging)”.

El uso masivo en casi todos los idiomas de siglas y acrónimos se produjo el siglo pasado

Diferencias entre siglas y acrónimos aparte, lo cierto es que el uso masivo en casi todos los idiomas de unas y otros se produjo el siglo pasado. En concreto, en los años 30, con dos aceleradores casi paralelos.

Uno, el que se produce en la Unión Soviética tras la Revolución de Octubre que pone fin a la Rusia de los zares. El nuevo Estado crea multitud de instituciones de nombre largo y complicado a las que se acaba denominando por las iniciales. Desde RKKA (traducido del ruso, Ejército Rojo de Obreros yCampesinos) y KGB (Comité para la Seguridad del Estado) hasta TASS (Agencia Telegráfica de la Unión Soviética) y al nombre oficial del propio Estado, URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), que en el original ruso respondía a otras siglas: CCCP. Este último, por cierto, dio lugar muchos años después a una versión ocasional e ingeniosa. En la fase final de la Copa del Mundo de fútbol de 1962, que se disputaba en Chile, la novata Colombia remontó a la potente URSS un 4-1 desfavorable y logró empatar en los diez minutos finales del encuentro, y la prensa colombiana transformó las siglas CCCP de las camisetas soviéticas en Con Colombia Casi Perdemos.

Junto con el soviético, el otro gran acelerador del uso de siglas fue el estadounidense

Junto con el soviético, el otro gran acelerador del uso de siglas fue el estadounidense, según sostienen Manuel Alvar Ezquerra y Aurora Miró en su Diccionario de siglas y abreviaturas (Editorial Alhambra, 1983). El impulso se debió “al desarrollo dela burocracia norteamericana durante la presidencia de Franklin Delano Roosevelt”, lo que, según los autores, explica la enorme cantidad de siglas procedentes del idioma inglés que en aquellos años se generalizaron en todo el mundo. Muchas de ellas, por cierto, traducidas en nuestro ámbito al castellano: ONU, de Organización de Naciones Unidas, en vez de UN, de United Nations; OTAN,de Organización del Tratado del Atlántico Norte, en vez de NATO, de North Atlantic Treaty Organization; FMI, de Fondo Monetario Internacional, en vez de IMF, de International Monetary Fund.

Las siglas tomaron pronto nuestra prensa, y ahí siguen. Y en todos los campos de la información:

– La política, sobre todo después del franquismo con la diversidad de partidos: AP, UCD, CDS, PP, PSOE, PCE, IU, UPYD, PNV, CIU, PDeCat –este, acrónimo–, ERC… Tan aficionados somos a las siglas en la política que a uno de los dos nuevos grandes partidos, Ciudadanos, hay medios que ya lo han convertido en sus titulares en Cs, una especie de abreviatura-sigla de solo dos matrices, frente a las diez del nombre completo.

– Las organizaciones sindicales y empresariales. UGT, CC. OO., CSIF, USO, CNT, CEOE, Cepyme…

– La economía. Y desde muy atrás, para el nombre de las empresas. Campsa (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos Sociedad Anónima) se fundó en 1927; y su competencia privada, Cepsa (Compañía Española de Petróleos Sociedad Anónima), en 1929. ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), en 1938. Renfe (acrónimo de Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles), en 1941, y su marca más popular, AVE (Alta Velocidad Española), en 1992. Talgo (Tren Articulado Ligero Goicoechea y Oriol), en 1942. Un tercio de las empresas de las que hoy conforman el Ibex 35 son siglas o acrónimos: BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria), Iberdrola (de Iberduero e Hidrola, y esta última de Hidroeléctrica Española), Bankinter (Banco Intercontinental Español), AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), Endesa (Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima), IAG (International Airlines Group), ACS (Actividades de Construcción y Servicios), Mapfre (Mutualidad de la Agrupación de Propietarios de Fincas Rústicas de España), Enagás (Empresa Nacional del Gas), Gamesa (Grupo Auxiliar Metalúrgico SA), DIA (Distribuidora Internacional de Alimentación), REE (Red Eléctrica Española)… Las siglas no solo abundan entre los nombres propios de las compañías, sino también en muchos otros campos de la economía y las finanzas: IPC (Índice de Precios al Consumidor), OPA (Oferta Pública de Adquisición), OPV (Oferta Pública de Venta), CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), EPA (Encuesta de Población Activa), PIB (Producto Interior Bruto), IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), IVA (Impuesto del Valor Añadido), UTE (Unión Temporal de Empresas), ERE (Expediente de Regulación de Empleo), ALP (Activos Líquidos del Público)…

– La enseñanza. EGB (Educación General Básica), ESO (Educación Secundaria Obligatoria), COU (Curso de Orientación Universitaria), Lomce (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa), URJC (Universidad Rey Juan Carlos)… En algunos casos, con una significativa adaptación a los tiempos,como cuando las APA (de Asociación de Padres de Alumnos) de los primeros años dela transición se convirtieron en AMPA (de Asociación de Madres y Padres de Alumnos).

– La justicia. CGPJ (Consejo General del Poder Judicial), TC (Tribunal Constitucional), TS (Tribunal Supremo), TSJ (Tribunal Superior de Justicia), AN (Audiencia Nacional)…

– La milicia, la seguridad y el terrorismo. FF. AA. (Fuerzas Armadas), GEO (Grupo Especial de Operaciones), UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal), ETA (Euskadi Ta Askatasuna), GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), Grapo (Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre)…

– El deporte. Y no solo con nombres de organismos oficiales (UEFA, FIFA, RFEF…), sino con hallazgos muy creativos de algunos periodistas deportivos. Por ejemplo, al denominar en su momento BBC (de Bale, Benzema y Cristiano) al trío de estrellas del Real Madrid y MSN (de Messi, Suárez y Neymar) al del Barça.

– Los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales. RNE, TVE, TV3, A3, COPE… Unas siglas dan nombre también al medio español más antiguo, el BOE (Boletín Oficial del Estado), si bien nació en el siglo XVII con otro: Gaceta de Madrid.

– La tecnología. Con siglas y acrónimos tan arraigados que se han convertido en palabras de uso tan corriente que muchos hablantes ignoran su origen: sonar, transistor (transfer resistor), láser (light amplification by stimulated emission of radiation), DVD (digital versatile disc), bit (binary digit)…

El excesivo uso afea los textos y da en ocasiones la impresión de que al redactor le ha movido más la desidia que la economía del espacio

Las siglas, en fin, han invadido el lenguaje cotidiano, y especialmente el de los medios de comunicación. En los medios impresos sobretodo. Es lógico que así sea. Ayudan a cuadrar los titulares en un espacio que, al contrario que en los medios digitales o audiovisuales, es muy limitado. Le dan al lector una profundidad de información, especialmente si se usan bien: en las no muy usuales, reproduciendo la primera vez que se mencionan en un texto la “expresión compleja” de la que nacen. Pero el excesivo uso de siglas afea los textos periodísticos y da en ocasiones la impresión de que al redactor le ha movido más la desidia o la pereza que la economía del espacio o el mejor servicio al lector.

Cuando a esa desidia y pereza se les añade el descuido, llega el error o la errata. Hace unos meses, en los textos que acompañaban en una cadena de televisión unas imágenes sobre el conflicto catalán, las siglas de DUI (declaración unilateral de independencia) se habían convertido en DIU (dispositivo intrauterino), y el pie de imagen resultante era entre incomprensible y risible. Me recordó otras siglas con errata, en este caso adrede. Hace años, durante una huelga en el BOE, una disposición del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) fue convertida por la creatividad reivindicativa de un redactor o un teclista en “CGJP (Conejo General del Joder Pudicial)”.

*Arsenio Escolar es periodista

Deja un comentario