Gran impacto en las noticias

¿Cómo se beneficiará el periodismo de la velocidad del 5G?

Joshua Benton
Ilustración: Nieman Lab

Por su interés, se reproduce a continuación un artículo de Joshua Benton, director del Nieman Lab, publicado inicialmente el pasado 15 de abril, con el permiso expreso del autor. Aportando ideas propias y del New York Times, Benton explica cómo, al igual que lo tuvo la generación anterior de redes, el 5G tendrá un gran impacto en las noticias: reporteros siempre conectados, un historial de herramientas de búsqueda y nuevas herramientas internas y productos externos.


JOSHUA BENTON*

Si hay algo que se puede dar por hecho en la vida moderna, una verdad que nunca fallará, es esta: “siempre quieres más”. Esto es así si hablamos de miles de dólares y también lo es si hablamos de la mejor conexión a la red.

Desde el punto de vista de los medios, unas mejores redes suelen producir, o al menos poner de relieve, diferentes tipos de contenido. El primer iPhone solo permitía la transmisión de datos por 2G, que apenas tenía la capacidad de enviar una carpeta con una nota rápida. Los editores dependían de unas páginas web relativamente básicas, que se nutrían de unas audiencias que procedían mayoritariamente de las conexiones telefónicas a través del ordenador. Luego llegó el 3G y facilitó el boom de los pódcast: la descarga de piezas a través de las ondas resolvió los problemas de los envíos de archivos MP3 a través de cables y cargadores. Los episodios de pódcast eran lo suficientemente grandes para dar problemas con la conexión 2G, pero lo suficientemente pequeños para no colapsar el 3G. Después, el 4G y la banda ancha hicieron tolerable el vídeo móvil y nos ofrecieron los primeros atisbos, aún malos, de la realidad virtual y la realidad aumentada.

Como probablemente habrás escuchado, el 5G está a la vuelta de la esquina, si bien para su uso mayoritario aún queda un año, y se espera que sea al menos 20 veces más rápido que el 4G. Así que tiene sentido que los editores con visión de futuro ya estén planificando con antelación lo que el 5G puede ofrecer. 

En The New York Times, Aharon Wasserman, Serena Parr and Joseph Kenol han explicado sus planes en un post en Medium:

“Este año hemos lanzado el Laboratorio de Periodismo 5G, con el objetivo de explorar las nuevas oportunidades para contar historias que nos puede ofrecer esta tecnología. Nos hemos asociado con Verizon, que nos está proporcionando los primeros accesos a la red 5G y el equipo para que podamos experimentar.

Creemos que la velocidad del 5G y la ausencia de los tiempos de espera puede provocar una revolución en el periodismo digital en dos áreas fundamentales: cómo recopilamos la información y cómo la entregamos. Con el tiempo, cuando nuestros lectores comiencen a usar los dispositivos 5G, seremos capaces de optimizar aún más la manera en que se distribuye y se experimenta nuestro periodismo”.

La visión que tiene el NYT sobre cómo el 5G transformará el periodismo es aún un poco difusa, pero el trabajo del Laboratorio 5G incluye tanto usos internos en el periódico como la difusión de noticias a una audiencia con 5G en sus bolsillos:

  • Mejores y más fiables conexiones para que sus periodistas envíen información desde el terreno, incluido “explorar cómo el 5G puede ayudar a nuestros periodistas para que retransmitan contenidos –fotos en HD, vídeos y audios e incluso modelos 3D– a la redacción en tiempo real, en el mismo momento en que los obtienen”.
  • Más y mejores experiencias de realidad virtual y realidad aumentada en historias que permitan a los lectores “explorar nuevos entornos que se ofrecen en 3D”.
  • Estas son áreas atractivas para explorar, aunque se puede afirmar que actualmente los editores no pueden anticipar los impactos más significativos que tendrá el 5G. La realidad será incluso más diferente de lo que pensamos. Así que, a modo de tormenta de ideas, a continuación aporto algunas posibilidades que se me ocurren:

Reporteros siempre conectados. Piensa en lo que Twitter ha supuesto para los periodistas: los ha hecho pasar de “personas que buscan información y escriben historias que son editadas y publicadas online cada cierto tiempo” a “gente que está constantemente compartiendo enlaces, comentando eventos, tuiteando en directo ruedas de prensa, ofreciendo actualizaciones detalladas, pidiendo ayuda y teniendo conversaciones con gente; todo ello, a la vista del público y en tiempo real”. ¡Es un cambio enorme! Y, seamos honestos, viene dado por la tecnología; no había una demanda gigante o incentivos económicos para que nos convirtiéramos en máquinas de tuitear. Lo hicimos porque la tecnología –desde los teléfonos en nuestros bolsillos, pasando por las tiendas de apps, hasta la capacidad extraordinaria que tiene Twitter de generar contenidos instantáneos en 140 caracteres– era lo suficientemente sencilla, práctica y gratificante para que nos entregáramos a ello una parte de nuestro día.

Twitter es mayoritariamente texto, porque así es como se incentiva el formato y porque es la forma más fácil de producirlo. ¿Qué ocurre cuando el 5G hace lo mismo para el vídeo por streaming o incluso con realidad aumentada? ¿Podrían los periodistas convertirse por defecto en una especie de Justin.tv difundiendo vídeos en directo? Para sectores de alto valor en la industria de medios, ¿podría convertirse en un paquete premium el acceso a las retransmisiones en directo de los reporteros? Imagino que los medios más tradicionales serían también los que más vacilarían en hacer algo así, pero ¿por qué rechazarían famosos y deportistas formar parte de un espacio que vende al mismo tiempo exclusividad e intimidad? Y si quisieran, ¿por qué no sería en algún medio nativo digital como BuzzFeed?

Si esto suena poco probable, imaginen hace diez años ofrecer lo siguiente a un grupo de periodistas: “¿Qué pensarías sobre publicar 50 mensajes al día, algunos sobre el área que cubres, otros acerca de lo que piensas, la gran mayoría desde tu teléfono, y todo ello mientras te gritan unos nazis cualquiera?”. Y aun así, Twitter existe.

Las nuevas tecnologías establecen con frecuencia nuevas “normas”, al mismo tiempo que posibilitan nuevos productos

No hay nada exclusivo en el 5G que permitiera esto: ya se pueden hacer retransmisiones en directo. Sin embargo, también podías ver vídeos en tu iPhone 2G, y no lo hiciste mucho hasta que se extendió la velocidad de datos. Las nuevas tecnologías establecen con frecuencia nuevas “normas”, al mismo tiempo que posibilitan nuevos productos.

Una nueva forma de reescritura. Supongamos que las redacciones no están muy convencidas de que los reporteros retransmitan directamente al público. ¿Y si son los propios periodistas los que retransmiten a la redacción?

La larga tradición de reescritura implica a un grupo de periodistas trabajando en una historia, que luego envían lo que tienen a una persona en la redacción, la cual es la encargada de convertir todo ese material en bruto en una pieza final coherente.

No obstante, esos materiales brutos no son tan brutos; están semiprocesados, ya que han pasado por las libretas y mentes de los reporteros implicados. ¿Qué ocurre si hay un dato clave que un reportero tiene en su libreta, pero no incluyó en la información que envió? ¿Qué ocurre si ha sucedido algo importante en la reunión del Ayuntamiento de lo que el periodista no se ha dado cuenta?

Es posible que se espere que los reporteros retransmitan su día a día a la redacción

Cuando se convierta en habitual la producción de vídeos en streaming con nuestras Gafas Apple –descargándose directamente a nuestros iPhones y con el envío de datos a través del 5G–, es posible que se espere que los reporteros retransmitan su día a día a la redacción, donde el periodista encargado de recibir la información y darle forma trabajará con (o al menos tendrá acceso a) un material realmente en bruto. ¿Necesitas un entrecomillado del alcalde? Sabes que el periodista que cubre política local estaba hablando con él esta mañana y sabes cómo es el alcalde –pide a la app de búsqueda de vídeo de tu ordenador que encuentre la cara del alcalde en la información que ha transmitido el reportero y que saque todo lo que haya dicho. ¿La reportera de sucesos mencionó en la cafetería un interesante informe policial sobre James Smith? Si ella consigue ver el informe, estará en su retransmisión y el software OCR [Reconocimiento Óptico de Caracteres, por sus siglas en inglés] lo habrá transformado; solo hay que buscar en la transmisión de la periodista “James Smith”, acotado a las imágenes transmitidas desde la comisaría, y el informe aparecerá–. 

Estas cosas pueden parecer imposibles (por no decir que son un poco autoritarias: los periodistas no están acostumbrados en su trabajo al tipo de vigilancia que, digamos, viven los repartidores de Amazon). Sin embargo, los avances en el aprendizaje automático y en otras áreas de inteligencia artificial posibilitarán encontrar esa aguja en el pajar de una manera tan fácil como lo hizo hace años la búsqueda en Google. Lo que se necesitará será un montón de pajares –el material bruto que creará un archivo realmente rico de la ciudad, y los reporteros serán sus mineros–.

¿Se acuerdan de George Allen, el exgobernador de Virginia y senador que mucha gente creía que sería el candidato republicano a la Presidencia en 2008? En 2006, su campaña de reelección al Senado se fue al traste cuando un seguidor de la campaña de su oponente le grabó descalificándole con una expresión racista. Si ese seguidor, S.R. Sidarth, no le hubiera grabado, es muy probable que Allen hubiera ganado la reelección y hubiera cambiado la campaña por la Presidencia de 2008. Y la razón por la que estaba grabando es que la tecnología de vídeo se ha simplificado tanto desde 2006 –sobre todo, en cuanto a observar y grabar– que entregar una cámara a un universitario y pedirle que siga a Allen tiene un sentido económico y logístico que no lo hubiera tenido 20 años antes. La rapidez en la transmisión de datos crea nuevos usos, distintos a los de las conexiones más lentas.

La redacción de las cosas. Si el consumo de retransmisiones del mundo real se convierte en una realidad habitual, ¿tienen que estar conectadas todas ellas a los periodistas? En los primeros experimentos de periodismo con el uso de sensores, algunas veces han aparecido bloqueos causados por el coste de conectar un montón de dispositivos a la red. A largo plazo, el 5G haría esto mucho más fácil. ¿Estás escribiendo sobre el tráfico en el centro de la ciudad? Coloca unos cuantos sensores que puedan registrar y transmitir el flujo de vehículos 24 horas al día los siete días de la semana para saber dónde se producen los atascos. ¿La Liga Infantil es grande en tu ciudad? Coloca una cámara en el campo local que retransmita en directo los partidos a tus lectores y crea historias sobre los partidos de manera automática. ¿Las reuniones de la Junta Nacional del Agua son aburridas en el 95% de los casos, pero tienen un gran interés periodístico en el 5% restante? Coloca una cámara en la sala de reuniones para que retransmita en directo y poder ver esos raros momentos noticiosos.

Cuantos más datos en bruto haya, más herramientas se crearán para analizarlos

Muchas de estas ideas dependen tanto de los avances en la inteligencia artificial como de la mejora de las redes, y ambos mejorarán a la vez. Cuantos más datos en bruto haya para analizar, más herramientas se crearán para analizarlos.

Con el uso del 5G, habrá más competencia para captar la atención de la audiencia. Es una triste pero inevitable consecuencia para aquellos de nosotros que nos preocupamos por una audiencia ampliamente informada. En cualquier etapa del desarrollo de internet, la tecnología que ha hecho más fácil distribuir la información ha traído beneficios a las redacciones. Y, a la vez, también ha beneficiado a mucha más gente. Esto es una realidad para aquellos que antes tenían muy poco acceso a la publicación de contenidos –como blogueros o influencers de redes sociales– y para aquellos que usarán la tecnología de forma lúdica. Cuando lo único a lo que tenías acceso en la prensa impresa diaria era un periódico, en la primera página estaba garantizado el espacio para las noticias. Cuando a todo lo que tenías acceso eran los canales locales de televisión, apenas una quinta parte del contenido disponible eran noticias.  

Cuando llegó la televisión por cable, los yonquis de las noticias podían ver la CNN, pero también era más fácil evitar cualquier contenido informativo. Cualquier nuevo desarrollo tecnológico en la web o en los teléfonos inteligentes también estaba disponible para los diseñadores de juegos, los mercaderes de noticias falsas, para los creadores de memes y para tu racista tío Ted. ¡No hay nada malo en el entretenimiento! Pero merece la pena subrayar que el más que cercano envío de enormes cantidades de vídeos y datos favorecerá mucho más a Hollywood, a los diseñadores de juegos y a muchos otros que crearán experiencias en realidad virtual que a los propios periodistas.
 

* Este artículo fue publicado originariamente en el Nieman Lab 


TRADUCCIÓN: PATRICIA RAFAEL

 

Deja un comentario