Carta a los lectores

Cuestiones que interpelan a la conciencia profesional

José Francisco Serrano Oceja. Foto: Isabel Permuy

En los últimos meses, hemos vivido una serie de procesos que han agudizado algunas de las patologías de la política y del periodismo en España. Recientes sucesos, a los que no me voy a referir porque están en la mente de todos, demandan una reflexión sobre cómo se están configurando las relaciones, tanto implícita como explícitamente, entre la prensa y la política en este periodo de la historia de España.

Tendríamos, para abordar esta cuestión desde la perspectiva histórica, que remontarnos a la Transición como tiempo-eje. Allí se configuró un sistema de relaciones entre medios y política, se establecieron las reglas del juego, emergieron los modelos de esa relación. Ahora, se dice por activa, por pasiva y por perifrástica, que nos encontramos en una segunda Transición, que tiene como centro del debate la reforma de la Constitución de 1978. No es este solo el problema. Son los valores subyacentes a la Constitución los que también están interpelando a la conciencia de la profesión periodística, en la medida en que se están reformulando en la práctica social y política.

Determinados síntomas de este proceso de cambio y mutación en el que estamos inmersos están afectando al universo mediático. No se trata solo de la aplicación y desarrollo de las nuevas tecnologías, de la evolución en los modelos de negocio, de las formas en que los nuevos medios y las redes sociales están alterando el ecosistema mediático. Se trata también de fenómenos psicosociales que tienen su incidencia en la política y en la prensa, como es el de la polarización, la propuesta que traemos a la profesión periodística como tema principal en este número.

Así pues, hablar de polarización significa reflexionar sobre la naturaleza de la mediación, en un contexto de alteraciones en la forma del pensamiento y de la práctica de las relaciones sociales. Hay que relacionar el pensamiento “ellos versus nosotros” y sus narrativas con la dinámica de la mediación social, con las nuevas rupturas de la mediación que están presentes en las redes sociales, y con el conflicto como proceso social. Apostamos por la concertación, no por la confrontación, en un mundo complejo y plural. 

Si algo demanda el actual clima de polarización es un ejercicio añadido de autocrítica y de responsabilidad por parte de la profesión periodística

Por tanto, son múltiples los aspectos de lo que entendemos por polarización los cuales se van a analizar aquí. Desde los que se refieren a la dimensión personal hasta los que afectan a las prácticas y rutinas periodísticas. Si algo demanda el actual clima de polarización es un ejercicio añadido de autocrítica y de responsabilidad por parte de la profesión periodística. Un ejercicio en el que todos debemos estar implicados.

Pensar en recetas para paliar el clima y las prácticas de polarización y crispación mediáticas sería demasiado ingenuo. Lo que sí debemos activar es un ejercicio crítico añadido de reflexión conjunta, de racionalidad compartida y cooperativa ante algunos síntomas que comienzan a ser preocupantes y que inciden, de forma significativa, en la percepción que la sociedad tiene de nuestra profesión y en la credibilidad de lo que producimos.

Partimos de dos reflexiones sinfónicas sobre la polarización, la de la filósofa Adela Cortina y la de quien ha sido presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja. La intención del Comité Editorial a la hora de abordar este tema -una decisión que se produjo, por cierto, antes de los recientes sucesos en el Parlamento español- quiere ser una invitación a ese necesario encuentro entre perspectivas.

A partir de esta propuesta inicial, en este número se ofrece una miscelánea que quiere reflejar cuestiones que están en el día a día de nuestra conversación como periodistas.

Relacionado con lo anterior, aunque con un estatuto propio, está la cuestión de cómo se articulan las campañas electorales en el siglo XXI.

El periodismo de investigación en el caso de los Papeles de Pandora, como práctica periodística, y el papel de los medios en este proceso tienen un hueco significativo en una edición que no olvida la transformación digital y los nuevos perfiles emergentes en las redacciones.

No hay una edición de ‘Cuadernos de Periodistas’ que no haga una aportación a lo que se denomina la sociología de la profesión periodística

No hay una edición de Cuadernos de Periodistas que no haga una aportación a lo que se denomina la sociología de la profesión periodística. Ni tampoco que no lleve a los lectores algunas reflexiones sobre la lucha por la libertad de prensa o la situación del periodismo en el mundo. En esta ocasión, en dos geografías políticas diferentes: Malta, Bulgaria y Hungría, por un lado, y América Latina y el Caribe, por otro.

Quiero destacar particularmente los trabajos dedicados a dejar constancia del 50.º aniversario de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, que viene a ser, en cierta forma, el aniversario de los estudios oficiales universitarios de Periodismo en España. En este caso, se ha invitado a todos los decanos de esa facultad elegidos democráticamente, incluido el actual, a que hagan una pequeña aportación a este sentido homenaje; sin más pretensión que intentar desentrañar el sentido de una historia que afecta a toda la profesión periodística.

No es este el momento para reabrir eternos debates, probablemente irresolubles, sobre la formación del profesional de la comunicación, del periodista, ni sobre las relaciones entre titulación y colegiación. Cuestiones que, parece, están marcadas por el sello de la impermeable contingencia. Lo propio es el agradecimiento a tantas generaciones de profesores y alumnos, maestros y estudiantes, que han hecho posible el progreso de nuestra profesión.

Como suele ser habitual en nuestra revista, abrimos las páginas a las colaboraciones de los lectores. Esta vez, Rafael Rubio, sobre el caso Wanninkhof y la responsabilidad de los medios. Y una afectuosa aportación del socio decano de la Asociación de la Prensa de Madrid, Enrique de Aguinaga, sobre la dimensión de la veracidad de la información.

No olvidamos las secciones habituales: “Consultorio Deontológico”, “El Mataerratas” y “Tendencias”. Secciones que anclan nuestro debate compartido en la actualidad, que es la que marca nuestros días y nuestras horas. Nuestra mirada, por tanto, no es solo sobre el presente. Lo es también sobre el futuro.

Un número más, Cuadernos de Periodistas quiere salir al encuentro de las compañeras y compañeros con una interpelación tanto a su conciencia como a su forma de entender y de vivir esta apasionante profesión periodística.

 

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