¿Debe un periodista aceptar la petición del entrevistado de ver una entrevista antes de publicarse?

Consultorio Deontológico 2

Escrito por Milagros Pérez Oliva

La entrevista es una modalidad de información muy valiosa para los lectores que compromete de forma especial a las dos partes, el entrevistador y el entrevistado. El periodista nunca debe presionar a una persona para obtener una entrevista, pero una vez concedida, tiene un doble deber de lealtad: hacia el entrevistado y hacia los lectores y su derecho a recibir información veraz. La lealtad con los lectores implica que en la entrevista estará autorizado a formular preguntas incómodas, pero también deberá ser leal con el entrevistado y escrupulosamente fidedigno a la hora de transcribir sus respuestas.

Cualquier cambio en las preguntas o las respuestas que altere el sentido de lo que el entrevistado ha dicho es una mala práctica profesional y una vulneración de los principios éticos. Ocurre muchas veces que el entrevistado se explaya o la entrevista se alarga y es preciso resumir o condensar las respuestas. En todos los casos, y especialmente cuando la entrevista se ha tenido que resumir, el entrevistado tiene derecho a revisar la transcripción que se ha hecho antes de su publicación. Se le ha de dar la oportunidad de comprobar que se han recogido fielmente sus palabras. Pero no tiene derecho a vetar partes de la entrevista ni a alterar el diálogo mantenido con el periodista. Se podrá negociar con el entrevistado la reformulación de expresiones que, en virtud de la espontaneidad, pudieron ser emitidas en términos poco precisos, farragosos o inconvenientes, pero siempre que la corrección no altere el sentido de la respuesta ni pretenda falsear la realidad.

Para evitar malentendidos o abusos, es muy aconsejable que el periodista grabe la conversación íntegra. Si no está grabada, difícilmente podrá invocar el respeto por la transcripción.

 

Pie de foto: Imagen generada con inteligencia artificial a través de Gemini

 

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